Cuando un hada le preguntó de dónde viene, el gnomo dijo, "Soy ciudadano del mundo."

Tres segundos después, un espectro con acento alemán apareció y murmuró, "Es mi idea, señor gnomo, y solo yo puedo decir, quien es un ciudadano del mundo."

El gnomo inclinó su cabeza al lado izquerdo y lo miró: una aparición en ropa antigua como en una retrato del Romanticismo. El gnomo inclinó su cabeza al lado derecho y dijo al espectro: "Pero señor, está muerto." 

"Quizá es la verdad, pero no tiene que decirlo," susurró Goethe. Tres segundos después, desapareció.

El gnomo y el hada se miraron. El gnomo exclamó: "¡Pero no creo en los espectros!" (Andrew Shields, #111Palabras, 15 octubre 2026)

El gnomo, el espectro y los ciudadanos del mundo